Publicado originalmente como: El poder de la producción: Las empresas que controlan la producción controlan el mercado.
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Durante años, dirigí una empresa de construcción que dependía en gran medida de proveedores externos. Al igual que muchos contratistas y constructores, comprábamos grandes volúmenes de material cada mes y dependíamos de fabricantes y distribuidores para que los proyectos avanzaran.
Cuando todo funcionaba, la vida era buena.
Cuando no fue así, las consecuencias fueron inmediatas.
Los proyectos se estancaron.
Los plazos se retrasaron.
Los clientes se mostraron frustrados.
Los operarios permanecieron inactivos a la espera de que llegara el material.
Y cada retraso generaba presión sobre el flujo de caja, la rentabilidad y la reputación.
Esas experiencias me enseñaron una lección en la que sigo creyendo hoy en día:
Las empresas que controlan la producción suelen controlar su mercado.
La nueva ventaja competitiva
La mayoría de los dueños de negocios se centran en los precios, la mano de obra, las ventas y el marketing.
Esas cosas importan.
Pero en el entorno actual, el control de la producción se ha convertido en una de las ventajas competitivas más ignoradas.
Cuando una empresa controla su propia producción, obtiene algo que todo empresario desea:
Previsibilidad
La capacidad de responder con rapidez.
La capacidad de gestionar los plazos de entrega.
La capacidad de brindar un mejor servicio a los clientes.
La capacidad de tomar decisiones basándose en prioridades internas en lugar de limitaciones externas.
Para muchas empresas, esa es la diferencia entre el crecimiento y el estancamiento.
El costo oculto de la dependencia
La mayoría de las empresas calculan el coste de los materiales.
Pocos calculan el coste de la espera.
¿Qué ocurre cuando el material llega tarde?
¿Qué ocurre cuando cambian los cronogramas de producción?
¿Qué ocurre cuando los clientes necesitan un producto antes de que su proveedor pueda entregarlo?
El coste rara vez se limita al material en sí.
Suele aparecer en:
• Proyectos retrasados
• Trabajo ocioso
• Oportunidades perdidas
• Clientes frustrados
• Márgenes reducidos
• Reputación dañada
Con el tiempo, esos costes ocultos pueden llegar a ser más significativos que el precio de compra original.
¿Por qué cada vez más empresas internalizan la producción?
En todo el sector metalúrgico, cada vez más contratistas, constructores y proveedores están evaluando formas de obtener un mayor control sobre sus operaciones.
No porque quieran convertirse en fabricantes.
Pero porque quieren mayor certeza.
Muchos comienzan preguntando:
¿Cómo podemos reducir los plazos de entrega?
“¿Cómo podemos mejorar el servicio?”
“¿Cómo podemos crear capacidad adicional?”
¿Cómo podemos controlar mejor nuestro horario?
Esas preguntas suelen conducir a una conclusión más profunda:
Controlar la producción genera flexibilidad.
La flexibilidad crea oportunidades.
La oportunidad genera crecimiento.
No se trata solo de ahorrar costes.
Una de las mayores ideas erróneas sobre la producción interna es que se trata simplemente de ahorrar dinero.
En realidad, los beneficios a menudo van mucho más allá del coste.
Las empresas obtienen:
• Tiempos de respuesta más rápidos
• Mayor control de la programación
• Mejora del servicio al cliente
• Mayor capacidad de producción
• Plazos de entrega más predecibles
• Mayor capacidad de escala
En muchos casos, el mayor valor no reside en la reducción de costes.
Se encuentra en la creación de oportunidades que antes no existían.
La oportunidad inesperada
Uno de los patrones más interesantes que he observado es que muchas empresas no invierten inicialmente en producción para crear un segundo negocio.
Invierten para respaldar su negocio actual.
Quieren tener mayor control.
Mejor servicio.
Entrega más rápida.
Programación más predecible.
Entonces sucede algo inesperado.
Comienzan a producir más de lo que necesitan.
Al principio, venden un pequeño excedente de producto.
Entonces, algunos clientes empiezan a llamar.
Luego unos cuantos más.
Con el tiempo, muchos descubren que no solo han mejorado su funcionamiento.
Han creado una nueva fuente de ingresos.
Algunos han llegado a crear negocios de distribución completamente independientes de la capacidad de producción que originalmente estaba destinada a satisfacer la demanda interna.
La producción es una decisión estratégica.
No todas las empresas optan por la producción interna.
Requiere planificación.
Capital.
Compromiso.
Y una comprensión clara de los objetivos de su negocio.
Pero las empresas que evalúan la producción únicamente desde la perspectiva de los costos de los equipos pueden estar pasando por alto el panorama general.
La verdadera pregunta no es:
“¿Cuánto cuesta la máquina?”
La verdadera pregunta es:
“¿Qué valor tiene controlar mi propia producción?”
Para algunas empresas, la respuesta puede ser modesta.
Para otros, puede convertirse en una de las decisiones estratégicas más importantes que jamás tomen.
Mirando hacia el futuro
La industria metalúrgica continúa evolucionando.
Las expectativas de los clientes están aumentando.
Los plazos de entrega siguen siendo cruciales.
La competencia sigue creciendo.
Las empresas que prosperen en los próximos años serán aquellas que busquen continuamente formas de crear valor, mejorar el servicio y obtener un mayor control sobre sus operaciones.
Porque, al fin y al cabo, la producción no se trata solo de fabricar.
Se trata de capacidad de respuesta.
Se trata de confiabilidad.
Se trata de ofrecer un mejor servicio a los clientes.
Y cada vez más, se trata de obtener una ventaja competitiva.
Las empresas que controlan la producción suelen controlar su mercado.

Víctor Arceo [[email protected]; 469-916-9709] es propietario y director ejecutivo de Sistemas Industriales AceroVictor es un fabricante de equipos de conformado por rodillos que presta servicios a las industrias de la construcción y la fabricación de metales. Con más de 20 años de experiencia en el sector, Victor ha ayudado a empresas a mejorar la eficiencia de la producción, fortalecer sus operaciones e identificar oportunidades de crecimiento. Tras haber sido propietario y operador de una empresa constructora antes de incursionar en la fabricación, aporta una perspectiva práctica y realista sobre el control de la producción, el crecimiento empresarial y las alianzas estratégicas. Le apasiona construir relaciones y compartir conocimientos que ayuden a las empresas a crecer y alcanzar el éxito.


































